Autorretratos con los hijos

Este año quiero animaros a poneros delante de la cámara o del móvil con vuestros hijos. Sé que estamos todas muy ocupadas, y que algunas sentimos cierta reticencia por salir en las fotos. No estamos bien peinadas, o maquilladas, y cuando estamos estupendas, ya es de noche o tenemos que salir pitando… Y sí, te dices que cuando llegues a tal sitio, le pides a tu pareja o amigo que te haga una con tus hijos… Pero una vez allí, te pones a charlar, a gestionar a los niños, y ese día tampoco hay foto. En fin, que las razones son infinitas. Pero hay que buscar un momento porque el día de mañana, ellos disfrutarán mucho más aquellas fotos donde salimos con ellos.

Por eso quiero compartir aquí las mini sesiones que hago con mis hijos, y contaros como las hago, con el fin de daros ideas y que os animéis.

El montaje de la sesión

Para esta sesión necesité un poco de preparación, porque mi casa es demasiado luminosa y blanca, y quería una luz más direccional y fondo oscuro. Para este tipo de fotos, podéis usar cualquier ventana con buena luz indirecta que tengáis en casa. Lo importante para este montaje es que solo exista una fuente de luz.

Como no tenía cama en esa zona, simplemente puse una manta de pelo oscuro sobre el suelo (quería que todo fuera bastante oscuro, salvo nosotros), y unos cojines para elevar un poco las cabezas.  

Autorretratos con los hijos

Además, como quería algo de textura, añadí una colcha de crochet, que nunca tendría si no fuera por sus propiedades fotográficas :). También era importante para mí que los niños no estuvieran demasiado vestidos, porque la luz sobre la piel funciona muy bien con mi estilo de edición. Podría haberles puesto un peto de lino o de algodón, pero no tenía mucho tiempo, así que les dejé con los calzoncillos que llevaban, que curiosamente eran todos boxers de rayas. Para añadir más textura, elegí también para mí un kimono de encaje… texturas, texturas, texturas, para crear más luces y sombras. Si hubiera tenido niñas, habría elegido vestidos con gasa, o algo de puntilla y encaje delicado o, simplemente, camisones de lino blanco de tirante fino, para dar una atmósfera de suavidad y ensueño. Pero como tengo todo niños, los pijamas de superhéroe no acaban de crear el mismo efecto. 😛

Colocar la cámara

Siempre he usado un trípode para hacerme autorretratos porque me resulta más cómodo, pero se puede usar una silla con libros apilados, una repisa o cualquier otro soporte. El caso es tener la cámara estable en algún sitio. Para auto-disparo, sé que muchas cámaras vienen con su propio control remoto a través de aplicaciones móviles, y que además te permiten enfocar donde quieras. Mi cámara, al no ser tan moderna, necesita un auto-disparador con intervalos de toda la vida. Así, programo el auto-disparador y me olvido. Y que salga lo que tenga que salir. Siempre hay algo que se puede rescatar.

Autorretratos con los hijos inquietos

¿Cómo gestionar a los niños?

Tengo que decir que los niños, por muy hijos de fotógrafa que sean, son, ante todo, niños. Así que nada resulta fácil, nunca. Pero, ¿tú te resistirías a tirarte medio desnudo sobre una manta de pelo suave? Pues antes de que les pidiera nada, se fueron los tres corriendo a tirarse a la manta de pelo a hacer el ganso. Y yo, que ya tenía la cámara enganchada en el trípode, en lugar de regañarles por no obedecer, saqué la cámara del trípode y me puse a disparar. Así, conseguí fotos que me gustan todavía más que las que tenía previsto hacer. Muchas veces es lo que sucede ¡y me encanta! 

Una vez que les di margen para hacer el loco y torturarse a cosquillas, se empezaron a relajar y les pude medio dirigir para que hicieran otra cosa.

Una vez calmados del todo, monté la cámara sobre el trípode y me junté con ellos para seguir haciéndonos caricias y arrumacos. En algún momento, el mayor se cansó y me quedé con los peques.

Una vez terminado lo que tenía en mente, les dejé hacer lo que querían y se pusieron a jugar sobre la manta. Así que una vez más, aproveché para hacerles alguna foto con ese fondo negro que nunca tengo puesto.

Y eso fue todo. El proceso completo duró 45 minutos. Y fue divertido para todos. ¡Eso también es importante!! Tiene que resultarles divertido. Si no, la próxima vez se negarán.

Espero haberos dado ideas para vuestros autorretratos con hijos. Iré haciendo varios a lo largo del año, con montajes y luces diferentes, para daros otras opciones.

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