En este caso, además, la peque no cogía bien el peso estaba muerta de hambre.
Así que saqué las cestas, probamos la que mejor el quedaba, la envolvimos en un bonito arrullo blanco y la colocamos despierta en un cesto con lana trenzada natural para que estuviera más relajada y su hermano pudiera posar con ella sin lastimárla.

